... Se ha dicho que la pintura es una cosa mental, una
emoción, una disciplina, una aventura ¡tantas cosas se han
dicho de la pintura! Y todas ciertas, pues la pintura, como el
estilo, es en definitiva el hombre. Estos cuadros que hoy
observamos de Pepe Parrales, son en su lenguaje y en su
contenido, la proyección plástica del hombre esencial que el
pintor es, y por eso definiría yo esta pintura como sensibilización
poética ordenada más tarde en el estudio, como un sentimiento
de la naturaleza recordado al sosiego de la razón. Es muy
decisivo conocer al hombre que pinta si pretendemos
adentrarnos coordialmente en su obra, si de verás queremos
llegar al corazón de su manera de hacer y no quedarnos en la
epidermis del cuadro.
Lo esplendido de nuestro pintor es que nace y se
proyecta intistivamente, como una reacción de la vanguardia
más sensible contra el mundo serificado y tecnificado que nos
ahoga. Parrales emerge como un gran artista del mundo
nebuloso de las dudas y se deja ganar por el sol.
En su inspiración, realista y fantástica como pocas,
existe una poderosa fuerza sugestiva que rebasa la pura
representación. Cada pintura suya es una oportunidad de
meditación que nos conduce a la eterna soledad...
Enrique Pareja López
Director del Museo de Bellas Artes de Sevilla |